Instrumentos en las manos de Dios

•19 septiembre 2013 • Dejar un comentario

ASAMBLEA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si alguien quiere servir a Dios, debe comenzar por servirle en las cosas pequeñas y poco a poco Él nos irá asignando responsabilidades mayores. Aprender requiere tiempo. El ministerio de Ujieres ofrece a todos los hermanos la posibilidad de desarrollarse en el servicio al Señor, supliendo las necesidades del templo, colaborando con el pastor y el liderazgo de la iglesia a mantener el orden de las reuniones. Un excelente primer paso en la formación ministerial de un cristiano es formar parte del Grupo de Ujieres. En el Reino de Dios, realmente vale quien sirve!.

En el día a día es donde se aprecia quien tiene un corazón generoso y servicial para con Dios y quien no. También se aprenden las cuestiones más básicas sobre la autoridad espiritual, ejercer autoridad delegada y rendir cuentas de su labor, que son bien importantes. De cierto, alguien que no es capaz de servir fiel y obedientemente en el ministerio de ujieres, no es apto para ejercer ningún otro ministerio.

A todos los cristianos el Señor nos ha hecho herramientas útiles para Él y nos ha dado un lugar en su Cuerpo, que es la Iglesia, del cuál Cristo es la cabeza. Somos miembros los unos de los otros y nos necesitamos mutuamente. Es necesario que entendamos esto. En particular aquellos hermanos tipo “llanero solitario” que van por libre como si no necesitaran nada de los demás. Buscando a Dios en oración y ayuno y permaneciendo en el estudio de su Palabra, pronto Él nos irá mostrando cuál es el lugar que Él ha elegido para que le sirvamos.

En ocasiones, cuando alguno de los miembros del Grupo de ujieres no anda bien con el Señor, pierde la perspectiva y comienza a quejarse del trabajo y de los demás. Llega la crítica, el desánimo y pierde la dirección. Mira a los demás y empieza a establecer comparaciones. Ahí mismo empezó a fallarle al Señor,a manifestar su falta de madurez y a salirse del plan y de la voluntad de Dios.

¿Quién es el hombre para cuestionar a Dios y lo que Él hace?. Y si le da a uno más y le usa más que a otro. A veces nos dejamos despistar por el trato de Dios con otros. Veamos un ejemplo – Pedro caminando en la playa con Jesús.

Jn 21:22 “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? 21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? 22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.” No caben excusas!.

Lee atentamente esta ilustración que te hará poner las cosas en perspectiva y aprender cómo quiere el Señor que trabajemos entre nosotros y qué pensar del hermano que sirve a nuestro lado.

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA

Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña asamblea.

Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.

  • El martillo comenzó ejerciendo la presidencia, pero la Asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa?. Hacía demasiado ruido y se pasaba todo el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa pero pidió que fuese expulsado el tornillo, porque dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera para algo.
  • Ante el ataque el tornillo aceptó también, pero exigió a su vez la expulsión de la lija. Hizo ver que ella era demasiado áspera en su trato y que siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo a condición de que fuese expulsado el metro que siempre estaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
  • Se encontraban en medio de la discusión, cuando entró el Maestro Carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Tomando las herramientas, usó el martillo, el tornillo, la lija y el metro, hasta que finalmente, la tosca madera quedó convertida en un precioso juego de ajedrez. 

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, las herramientas reanudaron su deliberación. Fue entonces cuando el serrucho tomó la palabra y dijo:

– Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el Maestro Carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos tanto en nuestros defectos y concentrémonos en las cualidades y valores que nos diferencian.

Todos en la asamblea reconocieron entonces que el martillo era fuerte, que el tornillo unía, que la lija era especial para limar asperezas y alabaron la precisión y exactitud del metro.

  • ¿Qué había cambiado?. El punto de vista de las herramientas. Ahora empezaron a ver las cosas como las ve el Maestro.
  •  ¿Que había motivado ese cambio?. La presencia del Maestro en medio de ellos. Mirar al Carpintero, cambió radicalmente su forma de pensar y su perspectiva.

¿No deberíamos hacer eso mismo en la iglesia?. Mira lo que nos enseña la Palabra de Dios:

Is. 41:6-7 “6 Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate. 7 El carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese.”

Ef 4:14-16 “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

–> En qué negocios estás metido?. En los negocios del mundo o en los de Dios?.

Los escribas y fariseos aparentemente estaban en los negocios de Dios. Pero Jesús viene a despertarles de su ensoñación (Escribas y fariseos hipócritas, sepulcros blanqueados!). Algunos han cambiado la religiosidad de cumplir con ir a misa, por ir al culto. Siguen un espíritu de religiosidad y no tienen una relación personal con Cristo. En los negocios del mundo el diablo es tu jefe. En los negocios de Dios, el Señor es tu autoridad que te da cobertura, te guarda y te dirige. Elige: cumplir o deleitarte. Obligación o Disfrute. Religión o Relación!.

Dios te ha dado una responsabilidad de servir como herramienta útil en su carpintería que es la iglesia. Por más que te empeñes en ser martillo, si Dios te hizo lija, serás lija toda tu vida. Se obediente y ocupa tu lugar. Entonces te sentirás lleno, satisfecho, realizado, porque estarás haciendo aquello para lo que fuiste creado por Dios.

  • Si buscas agradar y obedecer a DIOS, entra en ayuno y oración, busca a Dios, se generoso, sirve, da a los que lo necesitan y el Señor te mostrará cómo hacer de cada día, un día agradable a Él.
  • Si buscas hacer TU voluntad, antes de que lo pienses, el diablo ya te habrá dicho cómo y estarás convencido de estar haciendo lo bueno, cuando en realidad estás lejos de la voluntad de Dios.

–> Quieres entrar en el plan de Dios y ocupar tu lugar en los negocios de Dios?.

Si no sabes cómo, pregúntale a Él, entrando en ayuno y oración, hasta que Dios te hable. Él te dirá cómo hacerlo.

VIDEO

TU IGLESIA EN ALCALA DE HENARES: EHC – EL HOGAR CRISTIANO

•20 julio 2013 • Dejar un comentario

EL HOGAR CRISTIANO EN ALCALÁ DE HENARES. VISÍTANOS!!

EL HOGAR CRISTIANO EN ALCALÁ DE HENARES. VISÍTANOS!!

•20 julio 2013 • Dejar un comentario

Originalmente publicado en El Hogar Cristiano:

EL HOGAR CRISTIANO EN ALCALÁ DE HENARES. VISÍTANOS!!

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No pongas excusas

•2 mayo 2011 • 2 comentarios

No pongas excusas

(Lucas 14.15-24)

INTRODUCCIÓN: En esta parábola Cristo enseña que Dios no acepta nuestras excusas; y que tenemos que poner a Dios primero. El dice, “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mat. 6.33). También dice: “Si alguno viene a mí, y no aborrece … y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Luc. 14.26). El cristiano ha quitado el ego del centro de su vida y en su lugar ha puesto a Cristo.

I. LOS PRIMEROS DOS HOMBRES INVITADOS ESTABAN OCUPADOS CON SUS INTERESES MATERIALES: UNO CON SU TERRENO EN EL CAMPO, OTRO CON SUS BUEYES.

1. Hoy día, cuando se le pregunta a algunos por qué no vinieron al culto a celebrar con el pueblo de Dios, dicen que están muy ocupados con sus negocios, han aprovechado para descansar, estaban celebrando un cumpleaños, viendo la televisión, navegando por Internet, arreglando su coche, pintando la casa, etc. Cuando nos va mal todos acudimos a Dios. Pero, Dios ¿a quién atiende?. ¿Acaso no atenderá más pronto la petición de aquél que le conoce?. Que necesidad tenemos de pasar tiempo con Dios, solo para conocerle a Él. Hermanos, el amor a las cosas materiales es un gran enemigo del alma, porque nos separa de Dios. La parábola del hombre rico. Luc. 12.16-21.

II. OTROS PONEN LA EXCUSA QUE HAY BASTANTE TIEMPO: QUE MAÑANA OIRÁN EL EVANGELIO.

1. Cuando Félix el gobernador oyó el evangelio predicado por Pablo, dijo, “Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 24.25). Pero el tiempo conveniente nunca llegó. Así ocurre con los que esperan un tiempo mejor. Dios puede llamarte hoy mismo a Su Presencia, y si no has abierto tu corazón a Él, si no te has reconciliado con Él, no entrarás en el Cielo. ¿Qué vas a hacer?, ¿tratar de seguir ignorándolo?. Ponte de rodillas ahí mismo donde estás y acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Ríndele de todo corazón tu vida y Él enderezará tus caminos más torcidos y hará brillar Su luz en tí. Sé valiente!.

III. OTROS PONEN EL PRETEXTO QUE “MIS FAMILIARES SE OPONEN A QUE YO SEA OBEDIENTE AL EVANGELIO DE CRISTO”.

1. Este es otro engaño del enemigo. Todo el que viene a Cristo experimenta oposición y estorbo. ¿Sabes por qué?. Porque durante muchos años hemos estado sirviendo al mundo, a la carne y al diablo, y no nos quiere soltar así tan fácil. El enemigo usará hasta lo más querido con el fin de apartarnos de Dios.Recuerda:  Todo lo que te acerca a Dios está en Su voluntad, lo que te separa de Dios no tiene nada que ver con Su santa voluntad para tu vida. Mat. 10.37: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí”.

IV. ALGUNOS DICEN: “NO CONOZCO SUFICIENTE”.

1. No es cuestión de cuánto sabe uno. La cuestión es: “¿Crees en Cristo con todo tu corazón y quieres seguirle?. Entonces confía en Él. Cuando fue llamado por Dios desde la zarza ardiendo, Moisés puso excusas a Dios, diciéndole que era tartamudo, que no sabía hablar, que no tenía nada. Y Dios le dijo: “¿Qué tienes en tu mano?. Moisés respondió: “una vara”. Y Dios le dijo: “Pues eso voy a usar”. Esto es lo que Dios te dice: “¿Qué tienes en tu mano, mi hijo?”, “Eso es lo que voy a usar”. El gran milagro de Dios es que Él nos usa a pesar de como somos y de lo que somos. Para que no quede duda de que fue un milagro de Dios.
2. Algunos se resisten a obedecer a Dios, no quieren dar pasos de fe. Dios espera. Dios tiene Su tiempo. Es cierto, pero el primer paso tienes que darlo tú hermano. No esperes a que otros te empujen. Comienza a dar pasos de confianza en el Señor, y vas a experimentar en tu vida el gozo de contar con Su apoyo y Su respaldo a lo que emprendas. Muchos confiaron en Él y dieron ese paso de fe, como el eunuco, el carcelero y Lidia, que oyendo un sólo sermón, fueron bautizados. Y nunca más se apartaron de Dios.

V. ALGUNOS DICEN QUE NO PUEDEN VIVIR LA VIDA CRISTIANA.

1. Esto es una falta de fe en Dios. Porque vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas no es que sea difícil, sino que es imposible. La única forma posible de vivir la vida cristiana es creyendo a diario, confiando en todo momento, dejándonos guiar por Dios, no fiandonos de nuestras propias fuerzas, no apoyándonos en nuestra propia prudencia, sino agarrados de la mano de Jesús y declarando: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. El gozo del Señor es mi fortaleza y mi canción.  Tenemos las grandes promesas de Dios que nos sostienen. Y Dios cumple Su palabra.
2. Nos cuesta reconocer la autoridad. Nuestro viejo hombre egoista quiere levantarse cada día para gobernar nuestra vida, y tenemos que llevarlo a diario a la cruz de Jesús y decirle: “Tú moriste allí, no tienes ningún derecho en mi vida”. La rebeldía, la falta de sometimiento a los pastores y ancianos de la iglesia, la desobediencia a los padres, el hacer lo que a uno le viene en gana sin contar con Dios primero, todo ello es señal de que uno no ha nacido de nuevo, sino que el viejo hombre continua señorando en su vida. Nuestro viejo hombre es el único hombre que no muere de viejo, tiene que morir crucificado. Cuando uno quita de su corazón toda la rebeldía, la obediencia es fácil.

3. Si venimos a diario a los pies del Señor, encontraremos en Él todo el ánimo, las palabras, la fe y la fortaleza que necesitamos para afrontar con éxito las pruebas de cada día. Recuerda que el Evangelio no consiste en palabra que se lleva el viento. El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree. El apóstol Pablo nos dice, “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efe. 6.10).

CONCLUSIÓN: Hermano, no pongas más excusas. ¿Quieres ser usado por Dios?. Entonces hay un precio que pagar. El camino del cristiano es estrecho y duro. No escuches a aquellos que quieren atraer tu atención con un evangelio de color rosa. Eso no existe. El Evangelio de Cristo es un Evangelio lleno de pruebas y dificultades, pero también de victorias y milagros, porque Él ha prometido caminar a tu lado, todos los días hasta el fin del mundo. Hermano, deja de apoyarte en tus propias fuerzas y buscar soluciones humanas a tus problemas. Apóyate en Jesús de una vez y deja que Su poder y Su majestad hagan en ti el milagro que esperas. Cristo no puso excusas, sino que obedeciendo a Dios Padre “se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2.8). Ahora te toca a tí dar el primer paso con determinación y fe. Aunque no veas camino, Dios abrirá camino. Aunque solo veas vacío, en cuanto pongas tu pie en marcha, Dios mismo pondrá su mano bajo tu pie, para que no caigas. Adelante hermano, Dios te ha hecho más que vencedor. Ánimo hermano, el cielo no es para los cobardes, sino para los valientes, aquellos que han decidido confiar en Jesús como Su Señor y Salvador.

Que Dios te bendiga,

LAS FUNCIONES DEL UJIER EN LA IGLESIA

•16 octubre 2010 • 44 comentarios

Propósito de la lección: Enseñar a los ujieres cuáles son sus funciones, deberes y responsabilidades, qué se espera de ellos y cual debe ser su actitud hacia los demás, hacia el culto y hacia sí mismo.

El error más grave que puede cometer un ujier en la iglesia es la desatención. Se distrae, olvida el orden del culto, se le pasan los detalles convenidos, no se escuchan las instrucciones del líder de ujieres, se pasan por alto las necesidades de las personas, y la calidad y eficiencia del ujier desciende a cero cuando su mente divaga. El consejo de Pablo incluye a los ujieres cuando dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres… porque a Cristo el Señor servís” (Col 3:23, 24). El ujier requiere la misma concentración que el pastor, el músico, el que dirige el culto o el maestro de la Escuel Dominical. El ujier está para servir a las personas prestando ayuda individual. La responsabilidad del ujier comienza antes del culto. Como responsables de guardar las puertas de la Casa de Dios, deben ser puntuales y tendrán la responsabilidad de abrir las puertas del local de la iglesia con antelación suficiente a la hora de comienzo del culto y de cerrarlas una vez concluído el mismo y después de adecentar y ordenar el local.

En este ministerio hay TRES ÁREAS DE CONCENTRACIÓN:

PRIMERA: Concentrarse en las personas. Como las personas se habitúan a sentarse siempre en el mismo lugar, el ujier debe aprender esos hábitos. Dirigir con presteza a las personas a sentarse en sus lugares de costumbre les indicará el conocimiento del ujier. Sentar a los visitantes cerca de los asistentes regulares con una palabra de presentación es de gran ayuda para los que asisten por primera vez. Para acomodar a las personas en orden, es preciso saber dónde quedan asientos vacíos, y para ello hay que estar pendiente, sobre todo cuando la iglesia ya comienza a estar bastante llena. El ujier debe ser atento y respetuoso con las personas. Parte de la concentración requerida en el ujier debe ir encaminada a memorizar los nombres de las personas y dirigirse a ellas por su nombre propio. Si a los ujieres se les catalogara como en el ejército, se le daría un ascenso a cada ujier que aprenda a memorizar los nombres de las personas nuevas.

SEGUNDA: Concentrarse en el culto. Un buen ujier sabe concentrarse a la vez en las personas a las que está atendiendo y en el culto. Como cada parte del culto de adoración hace su propia contribución dentro del Cuerpo de Cristo. No permanece pasivo, sino que se suma también a la adoración. Sin embargo, el ujier debe estar muy atento a todo lo que sucede en el culto y con las personas, por lo que no debe cerrar los ojos.

El líder de ujieres tiene la responsabilidad de adiestrar a los ujieres, darle las instrucciones oportunas antes del culto, en el culto y despúes del culto. Cada ujier debe conocer la dinámica y el orden habitual de los cultos, así como el programa de las reuniones y cultos especiales. Cada ujier debe conocer su posición y su misión concreta en cada parte del culto, de acuerdo a lo que el líder de ujieres le haya indicado, hasta el más mínimo detalle y debe favorecer y animar con su ejemplo a que todo el mundo respete los momentos de quietud y reverencia en la reunión. Por ejemplo:

(a) Adoración. En esos momentos preciosos de quietud reverente, todo lo que un ujier haga debe ayudar a favorecer ese ambiente. No debe estar distraído ni hacer ruido ni nada que pueda distraer a los presentes.

(b) Llamamiento. Cuando el pastor está haciendo un llamamiento, ya sea a recibir a Cristo o para creyentes, el ujier no debe estar distraído. Debe colaborar con el pastor a mantener la atención de la congregación.

(c) Ministración. Una vez hecho el llamamiento, los ujieres estarán atentos para hacer sitio cerca de la plataforma, plegando y apartando un cierto número de sillas, con el fin de que las personas puedan pasar y ser ministrados con orden y sin que haya apelotonamiento. Una actitud de piadosa atención de parte de los ujieres es una ayuda para la invitación. Además, deben ayudar a las personas a “pasar al frente” para que se ore por ellas. Es muy importante que algún ujier quede pendiente de las personas que no pasaron al frente y les ayuden a mantenerse en actitud de oración y reverencia, no simplemente de meros espectadores.

Los ujieres han de permanecer muy atentos durante la ministración, pues su papel es relevante: Deben situarse detrás de las personas que están siendo ministradas para evitar que la persona pudiera caer libremente al suelo y golpearse. Si hubiera alguna manifestación de desorden mientras se ministra, ayudarán al traslado de la persona a otra parte del local para tratar con la persona en privado.

(d) Predicación de la Palabra. Aunque las obligaciones de los ujieres continúan durante todo el culto, es bueno que participen del mensaje escuchando con atención. Como siempre con atención al culto y a las personas. Los ujieres se preocuparán de que el predicador y en algunos casos, el intérprete, tengan un vaso de agua en el púlpito.

(e) Traslado de niños a la Escuela Dominical. Los ujieres prestarán su ayuda para que al terminar el tiempo de alabanza, el paso de los niños a la Escuela Dominical se haga rápida y silenciosamente.

(f) Dirección del culto. Los ujieres se preocuparán de que el que dirige el culto tenga un vaso de agua en el púlpito. Además, estarán atentos a sus indicaciones y le prestarán ayuda cuando se requiera. Durante el tiempo de alabanza si alguien ha llegado tarde, los ujieres discretamente les ayudarán a encontrar asiento para no distraer el orden del culto.

(g) Ofrenda. La ofrenda es una forma más de adoración y expresa, junto con los diezmos, la más tangible indicación de compromiso de los miembros con el Señor. Los ujieres son los encargados de tener listos los cestos de ofrenda, de asegurar que no faltan “sobres de diezmos y ofrendas”, de recoger y contar la ofrenda en los cultos, así como de entregársela al Tesorero de la iglesia.

(h) Momentos de meditación. En los momentos antes o después del mensaje en que el pastor pida a la congregación inclinar la cabeza en reverente silencio, los ujieres deben permanecer también en actitud de reverencia, pero atentos al pastor por si su ayuda fuera requerida en algún momento.

(i) Lectura de las Escrituras. Cada ujier tendrá siempre bien a mano su Biblia (se recomienda lleven Biblias de tamaño bolsillo que facilite su movilidad) y servirá de ejemplo al resto de la congregación, siguiendo él mismo la lectura de la Palabra, permaneciendo de pie en la posición que el líder de ujieres le hubiera indicado.

(j) Actividades especiales en el culto. Los ujieres asistirán a los líderes en la preparación que se requiera de las actividades especiales en el culto, como obras de teatro, mimo, coro de niños y otras en las que se requiera el movimiento de personas y cosas, para mantener el orden del culto.

(k) Sonorización. Dentro del grupo de ujieres habrá una o más personas que han sido adiestradas en el uso y funcionamiento del material de sonido y en la asistencia a colocación de micrófonos e instrumentos, poniendo especial atención y cuidado al tender los cables de conexión para que nadie pueda tropezar.

La grabación de mensajes en audio o video es otra de las comisiones de éste grupo especializado de ujieres, así como la asistencia en cantos especiales que requieren el uso de CD, cassette o mini-disc.

El ujier debe disfrutar del culto, aunque esté pendiente de lo que sucede alrededor. Los ujieres no deben tomar su función como pretexto para juntarse en la parte de atrás del templo y ponerse a hablar durante el culto. No hay justificación alguna para esto. El líder de ujieres es responsable de haberse reunido con los hermanos ujieres, habiendo planificado previamente lo que cada uno debe hacer y sus responsabilidades durante la reunión. El ujier de una iglesia que se concentra en lo que está sucediendo en el culto y en el porqué, realizará un trabajo más eficaz y será ministrado personalmente en el propio culto. Servir de ujier no significa dejar de recibir, ignorar o ser inmunes a la presencia y la gracia de Dios. Como miembros de la congregación tienen su necesidad espiritual y deben ser ministrados, pudiendo acudir a los llamamientos. Ésto debe hacerse de forma ordenada y coordinada con el líder de ujieres.

TERCERA: Concentrarse en sí mismo. El concepto de prestarse atención a sí mismo puede parecer repulsivo, pero el respeto personal y el estar seguro de uno mismo, son virtudes admirables. El ujier que se concentra en las personas y en el culto, hallará fácil concentrarse en su propia relación con las dos anteriores. Para que esto pueda entenderse mejor, os indicamos a continuación una lista de cosas que un ujier debe verificar en sí mismo:

Su aseo:

– Limpieza personal

– Perfume y desodorante

– Boca aseada

– Sin chicle (goma de mascar)

– Cabello arreglado

– Bien afeitados los chicos

– Bien vestidos (con uniformidad entre los ujieres)

– Zapatos limpios

– Camisa y corbata limpias

– Con identificador visible (si procede)

Su tarea

– Ser puntual

– Nunca dejar su puesto

– No abusar ni usurpar autoridad

– Atención especial a los invitados

– Seguir las instrucciones

Su actitud

– Orgulloso de ser un ujier

– Optimista acerca de su iglesia

– Conversación agradable

– Rostro agradable

– Una actitud no crítica

– Piadoso

– Humilde

El Ujier de la iglesia es un embajador de amabilidad

Debido a que los contactos de los ujieres se hacen directamente con las personas de manera individual, es importante que aprendan a pensar con amabilidad y comprensión acerca de ellas. No debe esperar demasiado de los demás. Un ujier eficiente aprende cómo aceptar a las personas como son, en vez de como él quisiera que fueran. Por ejemplo, ya que la naturaleza de los adolescentes es ser irreflexivos, inestables, fastidiosos y hasta rebeldes, el ujier no los ayudará a ellos ni a la iglesia, criticando o teniendo pensamientos poco amables sobre ellos. Dejar que los adolescentes o los niños sean como son, puede ser de más ayuda que leerles la “cartilla” de deberes. El ujier debe informar al pastor y a su líder de ujieres de las irregularidades que detecte, pero nunca debe tomarse como personal un problema o situación, ni tomarse la justicia por su mano, ni leer la cartilla a nadie. Antes bien, debe hacerse respetar con amabilidad y dando ejemplo. El ujier logra el respeto de los hermanos con su trato dulce, amable y educado. A través de la imposición y autoritarismo no se consigue nada de nada. Más bien se logra que los demás no le respeten a uno. Por el contrario, se consigue más a través de una actitud conciliadora y comprensiva. No entre nunca en discusiones vanas y ofrezca siempre “La respuesta mansa aplaca la ira”.

Otro grupo especial en la iglesia son las personas mayores. Ellos necesitan más seguridad que los adultos que tienen una familia activa. Estar consciente de sus necesidades especiales -problemas auditivos y visuales, necesidad de acompañarles al cuarto de baño, etc- puede ser como el vaso de agua fría que damos en el nombre de Jesucristo.

Probablemente, las personas más necesitadas en un culto son las que visitan la iglesia por primera vez. Cada uno tenemos nuestra propia experiencia personal y conocemos historias lamentables sobre ujieres y su encuentro con personas que visitan por primera vez la iglesia. No cuesta demasiado decir: “¡Hola!”. Una sonrisa de bienvenida -”Bienvenido a nuestra iglesia. Le agradecemos su visita. Nos gustaría que disfrute del culto de hoy”- le puede dar tanta seguridad a un visitante como una cuerda salvavidas a un hombre en aguas profundas. Una palabra de presentación con uno o dos miembros de la iglesia pueden hacer la diferencia entre la ansiedad y la feliz adaptación de un nuevo visitante. Además, el ujier entregará a cada persona que nos visite la “hojita de bienvenida” para que nos indique su nombre, dirección y teléfono de contacto. Recogerá las hojitas de bienvenida y las entregará al Líder de ujieres, quien ya sabe lo que debe hacer con ellas (Libro de registro y seguimiento de contactos). Los ujieres realizarán además un recuento de todos los asistentes a cada culto, diferenciando entre:

Ÿ  Adultos

Ÿ  Niños

Ÿ  Visitas

Estos datos nos ayudarán a realizar un buen seguimiento de la actividad de nuestra iglesia en el tiempo. Pero requiere de ujieres disciplinados que tengan la paciencia de contar y anotar estos datos en cada culto.

La amabilidad en la conversación es algo que puede desarrollarse por los ujieres que lo intentan. Declaraciones negativas que tienden a juzgar y parecer críticas son lo opuesto a la amabilidad. Tampoco utilices las bromas o los chistes, si no tienes la confianza suficiente con una visita, ya que te pueden malinterpretar. Aquí hay algunos ejemplos:

1. Negativo: “Imposible, usted no puede pasar ahora!” Positivo:  “Permítanos un momento y le buscamos asiento”.

2. Negativo: “Llegó tarde, ahora tiene que sentarse en la parte de atrás”. Positivo:  “Como el culto ha comenzado, tenemos un lugar para usted        cerca de la parte de atrás”.

3. Negativo: ”No se puede quedar aquí por donde todos pasan”. Positivo: “¿Podría pasar para acá donde los demás no interfieran su                    conversación?”

4. Negativo: “A su edad, me imagino que no puede oír  bien”. Positivo: “Tenemos buenos lugares en la parte de adelante donde todos pueden ver y oír mejor”.

5. Negativo: “¡Eh chicos, callaos!” Positivo: “Muchachos, por favor ¿podrían ayudarnos a mantener el orden y reverencia en el culto?”

Hay una palabra final de precaución acerca de expresar amabilidad: Los ujieres deben tener cuidado de no colocar las manos sobre las personas con el fin de persuadirlas o expresar familiaridad, porque puede ser malinterpretada. Deja que la amabilidad proceda del corazón y no de las manos.

Sentando a las personas

Una de las principales funciones del ujier, es sentar a las personas. Se les debe sentar así:

En primer lugar, los ujieres deben llegar por lo menos treinta minutos antes de la hora del culto para recibir instrucciones y su tarea concreta en la puerta y pasillo o área correspondiente, de parte del líder de ujieres. Después de revisar el archivo para asegurarse de que hay suficientes sobres, himnarios, Biblias, lápices y otros materiales, y que éstos están en su lugar, el ujier toma su paquete de  boletines de la iglesia y comienza sus responsabilidades de sentar a las personas con la llegada de las primeras personas. Esas asignaciones de posiciones y áreas de responsabilidad siguen hasta el final del culto.

En segundo lugar, los ujieres sentarán a las personas lo más cerca posible del frente y del centro, como parezca apropiado. Los asientos de atrás siempre pueden llenarse con las personas que se han retrasado, pero a menudo es difícil lograr la cooperación de los que llegan tarde para sentarlos en frente. Acomodar a las personas de atrás hacia el frente es una técnica muy pobre. Muchas iglesias emplean cuerdas para reservar los últimos tres bancos para los que llegan tarde. Sin embargo, si alguien insiste en sentarse cerca de la parte posterior, es mejor tenerlo atrás que no tenerlo en ningún lugar.

En tercer lugar, cuando las personas llegan al pasillo para que se les siente, el ujier les dará un amistoso saludo y les sugerirá su plan para sentarlos. Por ejemplo, puede decirles: “Me gustaría sentarlos cerca de la mitad.” O: “Tengo dos lugares al lado del pasillo”. “Creo que disfrutará del culto si está sentado cerca de la parte de adelante”. Las personas normalmente cooperan cuando se les ofrece amablemente una sugerencia.

Sin embargo, un ujier tiene problemas si cae en la trampa de preguntarle a alguien: “¿Dónde le gustaría sentarse?” Eso puede llevar al visitante a la misma clase de dilema que algunos enfrentan al elegir el menú. Por tanto, la iniciativa en la sugerencia debe hacerla el ujier.

En cuarto lugar, el ujier caminará lentamente por el pasillo deteniéndose en el banco donde sentará a las personas y formará una pequeña puerta en el lugar donde va a sentarlas, poniendo la mano en el respaldo de la silla de enfrente. Si el ujier camina demasiado rápido, las personas se quedarán detrás y se sentirán muy solas. Entonces buscarán un lugar más cerca de la parte de atrás y dejarán al ujier caminando solo. Hay dignidad en caminar despacio, y las personas están lo suficientemente cerca para susurrar alguna pregunta o palabra de instrucción al ujier, si es necesario.

En quinto lugar, hay dos reglas fundamentales para sentar a la congregación: (1) El ujier nunca permite que ninguna distracción le impida estar al tanto de las personas que llegan a su pasillo. El nunca deja su lugar o cae en la desatención. (2) Un ujier nunca señala a un lugar y envía a las personas a sentarse por sí mismas. El les muestra personalmente los asientos.

En sexto lugar, hay varias maneras de estar seguro, de que un ujier está disponible a la cabeza del pasillo, a cualquier hora, para sentar a las personas. En las iglesias grandes que tienen largos pasillos, se necesitan dos ujieres para cada pasillo. En esos casos, un ujier, algunas veces, está a la cabeza del pasillo saludando a las personas y dirigiéndolas luego, al otro ujier que está a mediación del pasillo, preparado para sentarlas. En otras iglesias, se coloca un ujier ambulante en medio de dos pasillos y camina para ayudar a sus colegas cuando es necesario. Este ujier ambulante, en realidad trabaja en dos pasillos de la iglesia. En las iglesias pequeñas sólo se necesita un ujier por pasillo. El líder de ujieres es el responsable de definir el número de posiciones y áreas de responsabilidad de caja ujier.

La ofrenda de la iglesia

Al menos desde los días de Pablo, recoger una ofrenda en la iglesia ha sido parte de la adoración: “En cuanto a la ofrenda…cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (1 Co16:1,2).

La ofrenda de la iglesia consta de los siguientes cinco factores:

En primer lugar, es pasar al frente en orden: En un culto normal, la ofrenda la deben pasar al menos dos ujieres. Durante el tiempo de la ofrenda, la congregación suele distraerse y aprovechan para conversar. Con el fin de que esto no suceda generándose un cierto desorden, los ujieres pasarán al frente con rapidez, recogiendo los cestos. En la mayoría de las iglesias, los ujieres que sientan a las personas reciben la ofrenda de su pasillo. No obstante, algunas iglesias usan un grupo separado de ujieres que están sentados en el banco del frente, listos para su tarea cuando llega la hora de levantar la ofrenda. Regularmente, el pastor usará algunos comentarios introductorios o pasajes bíblicos para preparar la recogida de la ofrenda y motivar al pueblo a dar. Entonces con una señal dada por el líder de los ujieres, o el pastor, los ujieres pasan de forma inmediata y ordenada al frente, recogen los cestos y se sitúan a ambos lados del púlpito para orar.

En segundo  lugar, es la distribución de los cestos de la ofrenda: En algunas iglesias el líder de los ujieres distribuye las cestas de la ofrenda a los ujieres en la parte de atrás del templo, y ellos las llevan en la mano hacia el frente. En otras iglesias, están en la mesa de la Santa Cena como símbolos de adoración y son distribuidos por el pastor o un anciano. Uno de ellos hará una oración antes de recoger la ofrenda. Mientras los ujieres pasan la ofrenda, otro ujier puede leer el siguiente texto:

1 Cr 29:11-18 11Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 14Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 16Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 17Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 18Señor, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti”. En el nombre de Jesús. Amén.

En tercer lugar, es la bendición o dedicación: Si los ujieres llevan las cestas de la ofrenda con ellos al frente del templo, por lo regular se detienen al lado de la primera línea de sillas y a ambos lados del púlpito. El pastor o la persona que dirige pedirá que alguien (puede ser un ujier u otra persona) haga la oración de bendición o de acción de gracias antes que se reciba la ofrenda. Los ujieres están de pie con reverencia en sus lugares hasta que haya concluido la oración.

Si las cestas de la ofrenda son distribuidas desde la mesa de la Santa Cena, entonces los ujieres deben dirigirse al frente y al centro del templo para recibir su cesta y esperar con reverencia la oración de bendición.

Como una tercera opción algunas iglesias instruyen a sus ujieres a traer sus cestas de ofrenda con ellos desde la parte posterior del templo y a proceder inmediatamente a recibir la ofrenda comenzando con el primer banco y caminando hacia atrás hasta el fondo. Después que se reciba la ofrenda, los ujieres se detienen frente a la mesa de la Santa Cena donde el pastor hace una oración de dedicación. La ofrenda se pone entonces en la mesa de la Santa Cena  hasta que el culto termina. Es bueno que el paso de la ofrenda vaya acompañado de un canto de alabanza, con la congregación puesta en pie, para que no haya distracción ni la gente empiece a hablar. La ofrenda es un acto de adoración.

En cuarto lugar, el recuento de la ofrenda. Una vez terminado el culto, los ujieres cuentan la ofrenda que se ha levantado, la introducen en un sobre, anotando la cantidad en la parte exterior y la entregan al Tesorero de la iglesia.

Funciones diversas

Aparte de las principales obligaciones del ujier de sentar a las personas y de recibir la ofrenda, hay muchas otras funciones de importancia fundamental. He aquí unas cuantas:

Boletín de la iglesia: Los ujieres tienen la responsabilidad de preparar el Boletín de la iglesia, en coordinación con el pastor y los líderes de cada ministerio (Damas, Jovenes, Escuela Dominical, Tesorero, etc). Se encargarán de su preparación, impresión, producción del número de copias necesario y su distribución antes del culto.

Proyector de transparencias e himnarios: Los ujieres deben conocer los cánticos espirituales que se cantan habitualmente en la iglesia, mantener bien ordenado y al día el fichero de transparencias y coordinarse con la persona que va a dirigir la alabanza, para tener todo preparado antes del culto. Durante el tiempo de alabanza, uno de los ujieres se encargará de proyectar la letra de los cantos que se hayan seleccionado. Cuando hay nuevas canciones que incorporar, el ujier responsable toma nota de ellas y se encarga de crear las transparencias correspondientes. Es conveniente disponer además de Himnarios, con la letra de las canciones habituales. Éstos pueden usarse de forma regular o en la eventualidad de que el proyector no funcione.

Niños que abandonan el culto: Los niños debieran aprender muy pronto que no se permite pasear alrededor de los asientos del templo. Esto es especialmente cierto si los niños proceden de hogares que no pertenecen a la iglesia y están sentados lejos de la supervisión de los adultos. Los ujieres deben tratar a estos niños con mucha amabilidad pero no pueden permitirles que distraigan el culto. Pueden sentar a los niños en la parte de delantera permaneciendo al lado de ellos o llevarlos a la parte de atrás si están especialmente revoltosos, de modo que ellos no distraigan a las demás personas al hacerlos volver a sus asientos. Además, cuando un niño deja el culto esto tiende a iniciar una procesión de otros. Propiedad y comprensión son necesarias en el manejo de este delicado problema. Pero con tacto y amabilidad los niños pueden aprender a permanecer en el templo durante todo el culto. Las personas que tienen problemas físicos y que por ello necesitan salir del culto deben sentarse cerca de la parte de atrás y lo más próximo posible a la puerta de salida.

Sentando a los que llegan tarde: Los que llegan tarde deben sentarse durante el tiempo de la alabanza, pero nunca durante un llamamiento o durante el ministerio de alguna música especial. Los que llegan demasiado tarde, después que el sermón ha comenzado, deben sentarse lo más inadvertidamente posible. Haber reservado los últimos lugares ha sido una gran ayuda en el alivio de este problema en muchas iglesias.

Inscripción de los invitados: Los ujieres son responsables de distribuir las hojitas de bienvenida a los invitados y visitas. Algunos invitados no quieren ser identificados; y en ese caso debe respetarse su privacidad. Una buena sugerencia es que la persona que ha traído al invitado le entregue personalmente la hojita de bienvenida. Lo importante es hacer que los invitados se sientan bienvenidos.

Tratar con personas problemáticas: Borrachos, pandilleros y otros tipos de sujetos algunas veces entran en la iglesia con la esperanza de obtener los beneficios del humanitarismo cristiano. Esas situaciones deben manejarse con amabilidad cristiana, pero con firmeza, sin involucrar al pastor. Muchas iglesias de ciudad, que han tenido una gran cuota de esa clase de problemas, tiene procedimientos ya establecidos y los ujieres los conocen bien.

Procedimientos de emergencia; La actuación de los ujieres en situaciones de emergencia como una enfermedad física, fuego, un apagón y otras, deben estar planificadas de antemano, de forma que todos saben lo que hay que hacer. Los teléfonos de la policía, bomberos, ambulancias y servicios médicos deben estar accesibles. Extintores de incendios, luces de emergencia, linternas, etc deben estar a la mano. Y aun más importantes son los procedimientos a seguir por los ujieres en cada caso.

Problemas de estacionamiento: Cuanto más grande sea la iglesia, tanto mayores serán los problemas de estacionamiento. Hay situaciones en que algún vehículo queda mal estacionado y comienza a escucharse el molesto sonido del claxon. Los ujieres deben avisar rápida y discretamente al propietario del vehículo para que proceda a retirarlo y estacionarlo correctamente.

Cultos de Santa Cena: En algunas iglesias los ujieres participan en la distribución de los elementos de la Santa Cena. En general, se emplean las mismas técnicas usadas en la recogida de la ofrenda. Sin embargo, en los cultos de Santa Cena, se requieren más personas debido a la doble distribución de pan y vino. Deben prepararse totalmente los detalles de ese culto entre el pastor y el líder de los ujieres. El propósito de esa distribución es servir a todos lo más pronto posible pero en un atmósfera reverente.

Control de registros. Los registros exactos de asistencia se consideran responsabilidad de los ujieres en muchas iglesias. Entre las cosas que forman parte del archivo de los ujieres están incluidos los formularios de registros. De ésta forma podrá saberse como evoluciona la iglesia en el tiempo. Es importante tomar ese registro de la manera más discreta posible. A algunas personas no les gusta que se les cuente y el proceso puede también llegar a ser una distracción al culto.

Presentación de niños. En los cultos en los que hay presentación de niños, suelen haber bastantes visitas. Es importante que los ujieres coordinen bien la atención de los familiares y visitas para que puedan disfrutar del culto, reservando previamente los asientos de familiares y amigos de la criatura que va a presentarse, recibiéndolos y orientándolos de forma especial a su llegada al templo.

Bodas: Los ujieres de la iglesia deben conocer como se desarrolla la ceremonia habitualmente y cuál debe ser su función en cada una de sus partes. Todo comienza sentando a los invitados. Hay que mantener siempre despejado el pasillo central, ya que éste está reservado para la novia y su cortejo. El pasillo a veces se cubre con una alfombra roja.  A los invitados de la novia se les sienta a la izquierda del pasillo central y a los invitados del novio a la derecha. Los parientes del novio y la mamá de la novia se sientan en la misma fila en lados opuestos del pasillo. Nadie se sienta delante de ellos. La última persona en sentarse antes que la boda comience es la madre de la novia. Para sentar a los invitados en una boda debe seguirse un procedimiento muy formal. Los ujieres deben preguntar a las personas cuando van llegando si son invitados del novio o de la novia, y entonces dirigen a los invitados al lugar apropiado. El ujier ofrece su brazo a la dama mientras su compañía lo sigue por el pasillo al lugar que el ujier ha escogido para que ellos se sienten. Como ese es un proceso más lento que la tarea normal de sentar a las personas en el templo, es sabio poner varios ujieres en servicio para evitar un embotellamiento al comienzo del pasillo. Si los invitados dicen que vienen en honor de ambos novios, entonces debe ubicárseles en la parte donde hay menor número de personas. Al final de la ceremonia nupcial, todos deben permanecer sentados hasta que los novios salen del templo.

Funerales: Los que portan el féretro por lo regular son familiares, aunque los ujieres deben estar prestos a ayudar si les fuera requerido. En todo caso, en un funeral de la iglesia se necesita que los ujieres sienten a las personas asistentes, prestando máxima atención a los familiares de la persona fallecida. Los funerales en la iglesia con frecuencia son más largos que los que se realizan en las capillas de las funerarias. En muchos casos, una persona muy conocida puede tener el tributo de una nutrida congregación en el culto fúnebre. Será necesario un culto sosegado y eficaz bajo la supervisión general del pastor, quien comunicará al líder de ujieres cualquier información especial sobre arreglos de acomodo y programa que la familia desee.

Congregaciones muy concurridas: Otras ocasiones especiales tales como Semana Santa, Navidad, cultos unidos y reuniones especiales, a menudo provocan una asistencia que rebasa la capacidad del templo. La dignidad y la presteza de parte de los ujieres ayudará a dar curso a todos los problemas que puedan surgir. Si el plan para asientos adicionales incluye sillas plegables, ellas deben estar rápidamente disponibles, y puestas para usarse mediante un plan establecido y acordado previamente. Si se usan otras habitaciones extras para esas situaciones, el líder de los ujieres debe determinar cuándo hacer cada movimiento para suplir los espacios adicionales. En cualquier caso, las vías de evacuación principal (pasillos, puertas de salida, etc) deben quedar libres, no pudiendo sentar a nadie en ellas, ya que las consecuencias pueden ser muy desagradables. Además, debe atenderse y comprobarse de antemano la iluminación, la calefacción, el aire acondicionado, el uso de programa o boletín, el equipo de sonido y otras necesidades. Conversaciones informales entre los ujieres y las carreras desorganizadas entre ellos tienden a ser una distracción, por lo que deben evitarse.

Espero que sea de bendición para todos los hermanos con un llamado a servir y edificar en la iglesia a través del Ministerio de Ujieres.

El ministerio de Ujieres en la iglesia

•22 mayo 2010 • 23 comentarios

Propósito de este blog: Ayudar a los ujieres a entender la importancia de su tarea como ministros de Jesucristo y de su iglesia, e inspirarles para que desarrollen con agrado una labor eficiente en el seno de la iglesia.

Todos los ministerios, y el de Ujieres no es una excepción, deben reflejar y hacer gala del fruto del espíritu. Sin duda, la bondad es uno de los que debe estar presente en los siervos de Dios para la iglesia del Señor.

Cualquier acto de servicio cristiano que ayude a dirigir a las personas a una comunión con Jesucristo, es un MINISTERIO. Leamos Jn 17:1-26. El Señor Jesús estableció cinco propósitos para su Iglesia. Identifícalos en el texto que hemos leído: v4 ADORACIÓN, v6 EVANGELISMO, v8 DISCIPULADO, v12 COMUNIÓN, v18 SERVICIO. Ahora, veamos como la iglesia primitiva cumplió con esos cinco propósitos. Leamos Hch 2:41-46 ” 41Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.43Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

EVANGELISMO – El ministerio más prominente de la iglesia es la predicación de la Palabra. A esto, hemos sido llamados todos los cristianos. Aunque Pablo se refirió a ella como “la locura de la predicación”, también les escribió a los romanos: “¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo creerán en aquél de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”(Rm 10:14).

DISCIPULADO – Después de la predicación del evangelio, el ministerio de la enseñanza es muy necesario en la iglesia. Martín Lutero dijo que la enseñanza era el más alto llamado de la humanidad. La enseñanza se menciona muchas veces en el Nuevo Testamento y se incluye entre los dones espirituales. El pastor que predica sin enseñar, o la iglesia que evangeliza sin instruir y discipular, no sólo está opacando la cruz de Cristo, sino dejando de proporcionar al Espíritu Santo la oportunidad para una de sus funciones principales: “El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14:26). “El os guiará a toda la verdad” (Jn 16:13). En una de sus cartas a Timoteo, Pablo dijo: “El siervo del Señor… debe ser … amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen” (2Ti 2:24,25).

ADORACIÓN – El tercer gran ministerio en la iglesia es la alabanza y la adoración. Según el apóstol Pablo, la alabanza está al menos al mismo nivel que la enseñanza en el ministerio de la iglesia: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros…con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col 3:16). La importancia del Espíritu Santo en el ministerio de la música, fue además subrayada por Pablo, en su correspondencia con los Corintios: “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Co 14:15).

SERVICIO – El cuarto gran ministerio de la iglesia es el del servicio, dentro del cuál se enmarca el ministerio de los ujieres. Pablo, que creía en el poder de la predicación, la importancia de la enseñanza y el ministerio de la música, también escribió: “Hágase todo decentemente y con orden” (1 Co 14:40). La importancia del ministerio de los ujieres hizo que un pastor dijera: “Si tuviera que elegir entre perder a los ujieres o al coro, preferiría perder al coro”. Es probable que eso fuera una exageración, empleada para recalcar la importancia del ministerio de los ujieres en la iglesia. Pero es un hecho que se necesitará un coro extraordinario, para superar el pobre trabajo de ujieres ineficientes. En realidad, es probablemente cierto que esos cuatro ministerios, se relacionan entre sí, sobre bases desiguales en cualquier iglesia local. Aunque no son de igual importancia, la predicación, la enseñanza, la alabanza y el ministerio de los ujieres, están también tan estrechamente ligados unos a otros que ninguno trata de sobresalir sobre los demás en ninguna iglesia. Los predicadores, los maestros, los músicos y los ujieres se necesitan mutuamente.

Ujieres en el Antiguo Testamento

Los ujieres en el tabernáculo del Antiguo Testamento, y después en el templo, eran llamados porteros. 2 Cr 8:12-14 12Entonces ofreció Salomón holocaustos a Jehová sobre el altar de Jehová que él había edificado delante del pórtico, 13para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los días de reposo,* en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el año, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernáculos. 14Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios”.

El salmista, que escribió al músico principal en el templo, entendió la importancia de los ujieres cuando dijo: “¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!… Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán… escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad” (Sal 84:1,4,10). Una de las funciones de los porteros en el Antiguo Testamento era recibir las ofrendas: “Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta (2 R 22:4). Jeremías se refiere a uno de esos porteros como un “varón de Dios”. El dijo: “Y los llevé a la casa de Jehová, al aposento de los hijos de Hanán…varón de Dios… guarda de la puerta” (Jer 35:4). El cronista del Antiguo Testamento escribió de Salum y de sus hermanos que “tuvieron a su cargo la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernáculo…guardaron la entrada” (1 Cr 9:19).

Los ujieres no eran escogidos al azar, sino que debían pertenecer a la tribu de los sacerdotes, la tribu de Leví. (1 Cr 34:13b – “y de los levitas había escribas, gobernadores y porteros”). (Esdras 7:24 – “Y a vosotros os hacemos saber que a todos los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podrá imponerles tributo, contribución ni renta”). Guardaban la entrada del tabernáculo, guardaban la entrada del campamento de Jehová, tenían a su cargo las cámaras y los tesoros de la casa de Dios, algunos de éstos tenían a su cargo los utensilios para el ministerio y vivían alrededor de la casa de Dios, porque tenían el cargo de guardarla, y de abrirla todas las mañanas. Eran mayordomos en la casa de Jehová y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo. Lee 1 Cr 9:17-34 y 2 Cr 34:10-13.

El predicador en Eclesiastés escribió del día “cuando temblarán los guardas de la casa” (Ecl 12:3). Y en la versión de Ezequiel de un futuro templo, él vio espacio reservado para los sacerdotes, los músicos y dos lugares para los ujieres: “Que hacen la guardia del templo, y “que hacen la guardia del altar” (Ez 40:45,46).

Ujieres en el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, a los ujieres del templo se les dio autoridad poco usual, evidentemente como guardias uniformados. En Hechos de los Apóstoles se menciona varias veces al “capitán del templo” y a “los oficiales” en conexión con arrestos y la dirección de multitudes. Eran esos porteros o ujieres los que cumplían las órdenes del sumo sacerdote en las persecuciones, en el templo, contra los apóstoles, inmediatamente después de Pentecostés, y treinta años más tarde en el arresto y el maltrato de Pablo.

Jesús usó a sus discípulos para las funciones de ujieres en muchas ocasiones. Ellos prepararon el camino para su venida, llevaron a las personas a El, y en general, dirigieron a los que habían ido para oírlo hablar, o para ser tocados por su mano sanadora. En una ocasión, Jesús hizo una aguda advertencia los discípulos, los que como ujieres habían tratado de mantener alejados a los niños del Maestro: “…dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”. En otra ocasión, la del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, Jesús dirigió a los discípulos en la organización de una multitud de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, para sentarlos en grupos de cincuenta. Luego, con Cristo supliendo los inagotables panes y peces, los discípulos sirvieron a la multitud hambrienta. Y después, para recoger en cestas, los pedazos que habían sobrado.

Estaba entre las funciones de la primera iglesia el servir como ujieres: “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones… a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud” (Hch 6:2-5). Se detalla con claridad el carácter de esos primeros diáconos: Eran (a) de buen testimonio, (b) llenos del Espíritu Santo, (c) llenos de sabiduría y (d) llenos de fe. Eso significa que se trata de personas escogidas. Por supuesto, las mujeres no solo pueden sino que deben servir también como ujieres. Un buen ejemplo a seguir es Esteban, el primer mártir cristiano de que se tiene noticia. Él era un miembro de la junta de la iglesia y sirvió las mesas diariamente como ujier o diácono. Como dijimos en la introducción a este manual, en la iglesia El Hogar Cristiano, hemos creído oportuno establecer una diferencia entre diáconos y ujieres, en función del grado de madurez espiritual requerido, para desarrollar:

Actividades administrativas en la iglesia, por ejemplo, velar y guardar el orden del culto, la limpieza y mantenimiento del local, la acogida y la atención a las visitas, la recogida de la ofrenda, la preparación de la Santa Cena, etc… y

Actividades administrativas y espirituales, por ejemplo, traer una enseñanza de la Palabra, dirigir un culto, orar por los enfermos, conducir una reunión de oración, etc. Por así decirlo, un diácono es un ujier que ha crecido espiritualmente y madurado lo suficiente, como para ejercer actividades de una mayor responsabilidad, y es apto para comenzar a desarrollar su ministerio y actividad en el terreno espiritual.

Lo que hace un buen ujier

Por supuesto, los ujieres están sujetos, sometidos al ministerio de la iglesia y son respetuosos y obedientes hacia sus pastores y responsablees. Las tres cualidades de un buen hombre explicadas por Jesús en el Sermón del Monte no pueden aplicarse mejor que al ministerio de los ujieres de la iglesia: En primer lugar, el ministerio de los ujieres es como la sal que hace a todas las cosas más sabrosas y que sirve como conservante general contra el deterioro. Jesús no dijo: “Deberíais ser la sal de la tierra”. El dijo: “Vosotros sois” (Mt 5:13). Los ujieres disfrutan del ministerio de una influencia constructiva. Pablo dijo: “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal” (Col 4:6). Un buen ujier se esfuerza por ser agradable en su atención a las visitas y hermanos de la iglesia. Sabe agregar un sabor de alegría y entusiasmo a los que asisten a los cultos, en vez de un tinte de monotonía. Además, el ministerio del ujier es como la sal, porque la sal nunca puede realizar su función, hasta que entra en contacto estrecho con la sustancia, en la cual va a ejercer su influencia. Los ujieres, pastores, músicos o maestros de la iglesia entran en contacto directo de manera individual con más personas en un culto, que cualquier otro. El ministerio de la sal es discreto, poco visible y algunas veces totalmente inadvertido. Pero está allí, de una manera poderosa y útil.

En segundo lugar, un buen ujier es como “una ciudad asentada sobre un monte” (Mt 5:14). Aunque los ujieres son “poco visibles” como la sal, pueden llegar a ser como una ciudad sobre un monte. Se convierten en referencia, guía y ejemplo de servicio, para los que asisten a la iglesia que aprenden a depender de ellos. La estabilidad ayuda a vencer muchas otras debilidades en la prioridad de cualidades entre los ujieres. La primera impresión que transmite un ujier de quien se puede depender, es la sensación interior de agradable quietud. ¡Tengo cerca a alguien que se preocupa por mí!. Es común que un ujier se convierta en fuente de información, e intermediario entre las necesidades de una persona específica y los recursos disponibles por medio del pastor, los músicos y los maestros de la iglesia. Ojo, ser fuente de información es muy diferente de ser un chismoso o murmurador. Mucho cuidado con esto. Los ujieres deben mostrar con su ejemplo, que no prestan oído a las críticas ni murmuradores, ni son portadores de ellas. En caso de detectar algo de esto, deben comunicarlo inmediatamente al ministerio pastoral.

En tercer lugar, un buen ujier es como una lámpara en una mesa que no se pone “debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa” (Mt 5:15). Una lámpara da calor y acogida a los que están en la habitación. Una lámpara encendida puede iluminar la conversación en una casa y dar una sensación de cordialidad y alegría. Como una lámpara disipa la oscuridad y da un calor emocional a la habitación, así el ministerio del ujier puede hacer una contribución similar en la iglesia. Jesús concluyó ese análisis sobre el carácter de un buen ujier diciendo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5:16). Alumbrar es parte de la naturaleza del carácter cristiano; no puede hacer otra cosa sino iluminar. Pero la irradiación de esa gloria, no es por sí mismo, sino por el reino de Dios. El ministerio del ujier no tiene la intención de obtener gloria para sí mismo, sino para Dios. Así como un pastor predica en el Espíritu y un músico canta en el Espíritu, el ujier debe realizar su trabajo en el poder del Espíritu Santo, dando gloria a Dios en la casa del Señor, cada día.

Por qué son tan importantes los ujieres

Lee la historia siguiente, que ilustra un ejemplo de la utilidad de los ujieres. Un día en Illinois, una ciudad del estado americano de Chicago, el señor Wrigley, propietario de un campo de béisbol (baseball), miró con tristeza la masa de clientes que se agolpaba frente a las ventanillas de venta de entradas. Trataban de que se les devolviera el importe de la entrada que habían pagado, pues no encontraban asiento para ver el partido. Mientras Wrigley se quejaba de la pérdida de sus clientes, Andy Frain, un joven de veinte años, se acercó al sabio financiero y le pidió el trabajo de jefe de ujieres de su gran estadio de béisbol. Como necesitaba una solución para sus problemas, Wrigley lo contrató.

En unos cuantos años Andy Frain revolucionó completamente el servicio de ujieres del campo de béisbol de Wrigley y se convirtió él mismo en “el rey de los ujieres”. Más importante todavía es que convirtió la función de ujier en una nueva vocación respetable. Frain organizó una escuela para los hombres que él había seleccionado de entre muchos aspirantes, les dio instrucciones en una pizarra y les dio clases de formación. Al final de su adiestramiento, cada persona reclutada hacía un examen y realizaba unas prácticas de trabajo de campo, antes de recibir un diploma completo con un uniforme azul, botones bronceados y franjas doradas. En pocos años, Andy Frain expandió su servicio de ujieres a muchos de los grandes auditorios y estadios de Estados Unidos. En un año, sus ujieres dirigieron multitudes del tamaño de la población total de ese país. Mediante sus oficinas en cada ciudad importante, Frain supervisaba cada gran reunión en la nación. Los demócratas y los republicanos coincidían en una cosa: los ujieres de Andy Frain deben atender las multitudes de sus convenciones nacionales.

Así como la necesidad de buenos ujieres se ha reconocido y suplido en los grandes auditorios seculares, también la necesidad de buenos ujieres está siendo reconocida, cada vez más, por los responsables religiosos. Incluso, desde hace dos generaciones, Dwight L. Moody prestó particular interés acerca de sus ujieres y contrató personalmente, a quinientos hombres que acomodarían las multitudes, en las reuniones de avivamiento que celebrara en Nueva York. En las campañas evangelísticas actuales de las grandes ciudades, se presta gran atención a la necesidad de ujieres eficientes. Se reclutan grandes filas de voluntarios y se les capacita de antemano, para colaborar en esa importante tarea de acomodar a las personas y en la delicada actividad de la invitación. Pero en las iglesias, pequeñas y grandes, los responsables religiosos confían cada vez más en ujieres eficientes, para la solución de problemas individuales relacionados con la congregación. Hay cuatro razones que explican porqué la importancia del ministerio de los ujieres ha sido reconocida cada vez más. Veámoslo.

En primer lugar, el ujier es a menudo la tarjeta de visita de la iglesia local, ya que suele ser la primera persona que ven los nuevos que vienen al culto. Es por tanto, el primer embajador oficial de Jesús que las personas ven, al entrar en la casa de Dios. Los maestros conocen a las personas en las aulas. Los pastores les hablan a las personas desde detrás de un púlpito que los protege después que todos están ubicados en su lugar. Sin embargo, antes que los miembros de la congregación hayan visto ni siquiera al pastor, a los músicos o a los maestros, se han encontrado cara a cara con un ujier de la iglesia. La actitud que el ujier comunica a los miembros de la iglesia y a los amigos que nos visitan, ayuda a dar el tono espiritual de todo lo demás. Como representante oficial de la iglesia y de Jesús, el ujier tiene la enorme responsabilidad y obligación de ayudar a las personas, llevándolas a una disposición de aprender, adorar y evangelizar.

En segundo lugar, el ujier de la iglesia pudiera ser, en algunos casos, el único contacto individual que la iglesia haga con alguna visita durante su asistencia a un culto. Los predicadores, maestros y músicos ministran a las personas en grupos mientras que los ujieres sólo ministran a las personas de manera individual. Una palabra de aliento, seguridad o amabilidad dirigida por el Espíritu puede ser el ministerio más importante que algunas personas reciban en su experiencia de asistir al culto. Sólo unos pocos de los que nos visitan se quedan al final del culto para conocer al pastor, para hacer preguntas a los maestros, para charlar con los músicos; pero todos pueden tener un encuentro de primera mano con el ministerio de un buen ujier.

En tercer lugar, el ujier es la única persona cuyas funciones no pueden reemplazarse ni omitirse. Puede omitirse la predicación en algún culto. Ha habido cultos sin coro; y a veces se ha suspendido una clase. Pero no hay sustituto para el trabajo de los ujieres en cualquier culto de la iglesia sin importar su carácter. Los ujieres son importantes en bodas, funerales, cultos de Santa Cena, campañas evangelísticas, conciertos, cantatas, fiestas de Navidad, proyecciones de películas y cualquier otra clase de reunión de la iglesia.

Por último, un ujier es un precursor. Como Juan el Bautista fue precursor del ministerio de Jesucristo, el ministerio de ujieres de la iglesia, para los nuevos que nos visitan, precede, va delante de todos los demás ministerios de la congregación. La actitud que el ujier muestra en la entrada de la iglesia condicionará para bien o para mal, el resto de los ministerios que serán experimentados en el templo. Un ujier en el vestíbulo puede realzar o disminuir el ministerio general de su iglesia, por la forma en que él ejerce sus obligaciones.

La oración del ujier

“Señor, permite que yo pueda servir y cumplir fielmente con mis obligaciones hoy en tu iglesia, de la manera que Cristo lo hizo. Entiendo la importancia de mi labor en la iglesia y por ello, te ruego me dés sabiduría para tratar con mis hermanos y con los amigos que nos visitan, con amabilidad, tacto y dulzura. Ayúdame a ser eficiente en lo que hago y prudente en lo que digo, comprensivo y sensible con todas las personas, y siempre servicial en la actitud hacia ellas. Dame Señor también una habilidad especial para tratar con los niños y ser ejemplo para ellos. Pon Señor en mí, una carga especial y ardiente por los que no te conocen y habla Tú, a través de mí, todo lo que quieras decirles. Moldea mi corazón con tu trato Señor, hazme paciente y portador de paz en todas las situaciones. Enséñame a colaborar con los pastores, ancianos y responsables de la iglesia, con los músicos, los maestros y sobre todo, Señor, contigo. Úsame Señor. Hazme un instrumento útil en tus manos. Que yo pueda alegrar tu corazón en el día de hoy con mi humilde trabajo. Señor, heme aquí. Yo también quiero contribuir, junto a mis hermanos ujieres, a guardar el orden y a preparar la iglesia para que Tú nos visites. Señor, paséate majestuoso en medio nuestro, brille Tu luz y sea tu voluntad en nuestras reuniones. Permite que las personas disfruten de su asistencia a nuestra iglesia hoy, que el Espíritu Santo ministre a sus necesidades a través de todo lo que hagamos en el culto: La alabanza, la predicación de la Palabra, la enseñanza en la Escuela Dominical y cada cosa que hagamos, así como a través del ministerio de los ujieres como yo. Señor, es un privilegio poder servirte. Lo hago con gusto y en humildad, por amor a Tí. Rindo una vez más mi vida a tu servicio. Confieso que Jesús es el Señor de mi vida y te pido que conforme a tu bondad y generosidad abundante, bendigas la obra de mis manos para beneficio de Tú iglesia. En el nombre de Jesús. Amén”.

Como descansar en Dios

•22 mayo 2010 • Dejar un comentario

Si quiere orar correctamente, su corazón debe ser levantado por el Espíritu Santo. Y cuando está levantado, si quiere seguir orando correctamente, su corazón debe ser sostenido por el Espíritu Santo. No sé qué sucede o cómo sucede con otros, si sus corazones son levantados o no por el Espíritu de Dios y luego continúa soste- niéndolos, pero sí estoy seguro de algunas cosas.
Primera, los libros de oraciones escritos por los hombres no pueden levantar ni preparar el corazón para orar con Dios, pues esa es la obra propia de nuestro gran Dios.
Segunda, los libros de oraciones tampoco pueden mantener los corazones levantados cuando estos ya están levantados. En esto consiste verdaderamente la vida de oración: mantener el corazón con Dios en el deber de la oración. Si fue tan importante para Moisés mantener sus manos alzadas en oración a Dios, tanto más lo es para nosotros mantener nuestro corazón levantado a Dios (véase Éx.17:12).
Dios se entristece por la falta de conservar el corazón en reposo con Él en oración. La gente se acerca a Él con la boca y le honra con los labios, pero su corazón está lejos de Él: “Dice, pues, el
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Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor (“ado- ración”, NVI) de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Is. 29:13).Según Mateo 15:7-9,Jesús llamó “hipócritas” a los que oran de esta manera.
¿Me permite hablarle de mis propias experiencias y contarle cuán difícil es orar a Dios como debo hacerlo? Algunos hombres pobres, ciegos y carnales tienen ideas extrañas acerca de mí. Pero en cuanto a mí, cuando me dispongo a orar, me encuentro poco inclinado a ir a Dios’ v cuando estoy con Él, me cuesta mantenerme en esa comunión, de modo que me tengo que esforzar en mis ora- ciones. Primero, tengo que rogar a Dios que tome mi corazón y lo mantenga cerca de Él en Cristo; y segundo, cuando está allí, que lo conserve allí. Muchas veces no sé por qué cosas orar, así soy de ciego. Otras veces no sé cómo orar, soy así de ignorante. Solo ben- decidos por la gracia, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debi- lidades. “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. Tealabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre” (Sal. 86:11, 12).
Nuestro corazón enfrenta muchas dificultades en el tiempo de oración. Nadie sabe por cuántos desvíos puede irse nuestro cora- zón para alejarse de la presencia de Dios. Con cuánto orgullo podemos estar expresándonos ante Dios. Con cuánta hipocresía podemos estar orando delante de otros. Y cuán poco conscientes somos del valor de la oración en secreto entre Dios y el alma, a menos que el Espíritu de súplica esté presente para ayudarnos. Cuando el Espíritu Santo mora en el corazón, entonces hay verdadera oración, y solamente entonces.

ORACIÓN
Oh Señor Dios, estoy aprendiendo rápidamente que nada puedo hacer aparte de tu Espíritu Santo. Tu Espíritu me levanta en oración y prepara mi corazón para oral:Ti.! Espíritu ayuda a mi co- razón y mente a descansar en ti en oración. Tu Espíritu me estimula a orar por las cosas que ama tu corazón y me lleva más allá de mis deseos egoístas. Haz que yo sea inspirado continuamente por tu Espíritu a decir, a hacer y a orar en forma consecuente, con el fin de que mi vida sea un testimonio para otros sobre el bendito poder de la oración y de tu obra por medio del Espíritu Santo. Amén.

 
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